El Pasado que Persigue al Fiscal de Chihuahua: Abelardo Valenzuela y el Antidoping que Nunca Aclaró
El político que en 2007 bloqueó un antidoping y llevó al PAN al abismo ahora se viste de inquisidor. El pasado nunca se entierra, señor Abelardo Valenzuela.
Hay políticos que construyen su carrera sobre el mérito. Y está Abelardo Valenzuela Holguín, actual fiscal Anticorrupción, que construyó la suya sobre el caos. En el ya lejano 2007, este personaje fue el principal artífice de la crisis que dejó al Partido Acción Nacional en Ciudad Juárez con la cara en el lodo, y su estrategia fue tan burda como efectiva: cuando el proceso lo puso en evidencia, decidió romper el tablero.
La Cobardía del Antidoping
La jugada fue clara. Ante un examen que lo ponía en la mira, Valenzuela no tuvo el valor de la transparencia. Mientras sus rivales mostraban sus resultados sin titubeos, él se escudó en un discurso barato sobre “la cadena de custodia” y la “falta de garantías”. ¿Acaso los otros cuatro aspirantes fueron sometidos a un procedimiento distinto? No. Solo él, el “elegido”, encontró vicios de forma cuando los resultados no le favorecían.
Su actitud fue un desprecio absoluto hacia la militancia y las instituciones. Con sus declaraciones vacías, Valenzuela no buscaba justicia, buscaba confundir. Y lo logró. Convirtió una elección en un circo mediático, llenando los titulares de El Diario con sus lamentos, mientras el partido se desangraba por su culpa. Es el clásico ejemplo del político que prefiere incendiar la casa antes de admitir una mancha en su expediente.
El Verdadero Rostro del “Guardián”
El resultado fue una catástrofe que él orquestó. La elección se canceló, el dirigente municipal fue despedido y el PAN tuvo que humillarse pidiéndole a Valenzuela que se dignara a hacerse otra prueba. Un hombre íntegro se habría sometido a mil exámenes para limpiar su nombre. Pero él, con la arrogancia que lo caracteriza, se mantuvo firme en su negativa, sabiendo que su posición le daba poder para chantajear a su propio partido.
Hoy, ese mismo hombre que jugó con la confianza de su partido y se negó a dar la cara tiene la audacia de ser el “fiscal Anticorrupción”. Es el colmo del cinismo. Es como poner a un zorro a cuidar el gallinero. Su pasado en 2007 no es un simple episodio; es un patrón de conducta: opacidad, obstrucción y un ego desmedido que prefiere destruir antes que rendir cuentas.
Mientras El Diario, ahora en manos de la gobernadora, intente enterrar estas verdades, la historia y la cobertura de Zona Free mantienen vivo el recuerdo. El rostro de la corrupción del PAN en Chihuahua, señor Valenzuela, no se borra con un cargo; se graba con sus acciones.
Fuente: Zona Free, en base a la cobertura histórica de El Diario (actualmente bajo la sombra del gobierno estatal).